Color de fórmula y color directo

Procesos de impresión

Color de fórmula y color directo

colores directos

Desengañémonos. Para todo hay un límite. Para el CMYK o color de fórmula también. La impresión en cuatricromía puede crear muchos colores, pero no todos los que el ojo humano puede detectar ni los que el monitor puede mostrar. Una imagen que en pantalla puede resultar muy intensa puede perder perfectamente gran parte de esa intensidad al ser traspasada, mediante impresión con tinta, al papel. Y eso no es culpa del impresor. Son las limitaciones del espectro de tinta de impresión las que hacen que así sea.

Esta realidad no debe sumir en la depresión ni al diseñador imaginativo ni al cliente exigente. Hay que tener unas expectativas que se adecúen a las posibilidades técnicas de las que se dispone. Y saber que, en caso de ser necesario, puede darse un paso que vaya más allá de los límites del color de fórmula y se introduzca en el maravilloso mundo de los colores directos.

El color directo se utiliza cuando es necesario imprimir los colores que caen fuera del rango de las tintas CMYK. Cuando hablamos de un color directo no estamos hablando solamente de efectos especiales como pueden ser los que aportarían a un impreso un plateado o un fluorescente. Cuando hablamos de un color directo podemos hablar de un naranja determinado o de una determinada tonalidad de azul marino. O de un borgoña. O de un verde muy definido y exclusivo.

Cuando la cuatricromía no sirve para conseguir ese color, podemos recurrir, por ejemplo, a buscar un color de Pantone. El Pantone, que en verdad es un libro de recetas para los impresores, un catálogo de más de mil colores directos, es, debe quedar claro, una marca. Pantone no debería ser sinónimo de color directo, aunque dentro de la profesión se acostumbre a usar como tal. Ello es debido a que Pantone es, sin duda, la marca más conocida entre todas aquellas que ofrecen a los profesionales de artes gráficas un catálogo de colores directos. Pero no es la única. Toyo Color Finder de Toto Tinta o la guía DIC de Dainippon Ink y Chemicals, podrían ser, perfectamente, otros de esos catálogos de colores directos muy útiles a la hora de no andar a ciegas más allá de las fronteras del color de fórmula.

El agregar un color directo a una impresión a cuatro colores aumenta el coste de la impresión. Una nueva plancha y mayor cantidad de tinta hacen que sea así. Pero el coste puede revertir en una calidad de impresión mucho mayor. Además: la utilización del color extra puede servir para camuflar o tapar algún error de impresión.

Imagina que el folleto, catálogo, producto, etc. que va a imprimirse exige el uso de un color borgoña que debe crearse manteniendo una fórmula como la siguiente: C10-M100-Y35-K50. Incluso el maquinista más concienzudo puede tener problemas a la hora de mantener la misma intensidad de color a lo largo de toda la tirada o en todas las páginas. Puede suceder que dos páginas enfrentadas usen ese mismo color borgoña y en cada una de las páginas aparezca con una apariencia distinta. Para evitar eso, merece la pena evitar ese proceso de fabricar el color (sobre todo si el tiraje es largo) y echar mano de un Pantone 209, lo que simplifica los problemas de registro y coherencia de color entre las diferentes partes de la tirada. El aumento de los costes de impresión podría merecer la pena gracias a la consecución de un mejor resultado.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la creación de colores Pantone a partir de colores de proceso o colores de fórmula es solamente una imitación del Pantone. De hecho, los colores Pantone surgieron por eso: porque la cuatricromía no basta para dar la apariencia de ese color. Por eso la aproximación puede resultar muy insatisfactoria en algunos casos. Eso debe saberlo el cliente para no ser llamado a engaño. Sabiendo eso, quizás valore mejor la opción del gasto en un color directo y, a la larga, se evite algún desengaño irreparable.

Para elegir el Pantone correcto desde el programa de diseño y maquetación hay que tener en cuenta que el mismo color puede aparecer indicado de tres maneras distintas. El Pantone 185, por ejemplo, puede aparecer representado así: 185C, 185U o 185M. La C representa un papel estucado; la U, sin revestimiento; y la M, papel mate. Podrás observar que los pantones U aparecen menos saturados que los C. Lo que intenta el fabricante al presentarlos así es imitar en cierto modo el comportamiento que tendrá el mismo color al ser aplicado en diferentes soportes de impresión.

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