La impresión en blanco y negro

Procesos de impresión

La impresión en blanco y negro

impresión en B/N

El negro en impresión en blanco y negro lo proporciona la tinta. El blanco, el papel. Esto, que puede parecer obvio, no lo es tanto. Se sabe de algún comercial sin escrúpulos (o, seamos bien pensados, con pocos conocimientos del oficio de la impresión) que a un cliente no avezado le presupuestó un trabajo en blanco y negro como un trabajo con dos colores. Este vendedor, que ahora, imaginamos, debe trabajar (si lo hace) en otro sector de la industria o el comercio, realizó el presupuesto como si para imprimir lo que el cliente solicitaba se utilizaran dos tintas.

La impresión en blanco y negro es, como puede fácilmente imaginarse, más sencilla que la impresión a cuatro colores. Aquí no pueden darse esos problemas de registro que pueden darse cuando se imprime en cuatricomía. Pero los fundamentos de la impresión y el proceso es prácticamente el mismo en ambos casos. Eso sí: hay que tener en cuenta algo fundamental cuando hablamos de la impresión en blanco y negro. La impresión fotográfica o una imagen mostrada en el monitor presentan un rango continuo de miles de tonalidades de gris. Una prensa, por su parte, no puede imprimir esos miles de tonos de tinta. En su lugar, la impresión de estas tonalidades se realiza, en la prensa, a base de pequeños puntos. Esos puntos reciben el nombre de puntos de medias tintas y simulan los tonos de gris mediante la variación del diámetro de los mismos.

Las imágenes de trama de puntos o semitonos, descubiertas por el ilustrador e impresor norteamericano Benjamin Day (1838-1916) se basan en una ilusión óptica: a cierta distancia, el ojo humano percibe una agrupación de puntos y espacios como si hubiera un solo tono continuo.

El espesor de la trama se expresa en líneas por pulgada (lpp o lpi). Cada método de impresión y cada tipo de papel exigirá imágenes con una lpp particular. Las condiciones de impresión imponen sus limitaciones y esas limitaciones hay que tenerlas siempre en cuenta. Obviar lo que se llama la ganancia de punto supone arriesgarse a que la foto, una vez impresa, quede hecha un pastiche de tinta sin distinciones de semitonos o trama. Cuando hablamos de ganancia de punto hablamos de cómo ese punto que aparece en la trama puede volverse más grueso si se imprime sobre un papel absorbente como puede ser, por ejemplo, el papel de periódico. Si quieres hacerte una idea de qué es exactamente la ganancia de punto, intenta dibujar pequeños puntos con un rotring o un pillot sobre una toalla de papel.

Así, cada tipo de papel exigirá una lineatura diferente en la trama de las imágenes. El papel de periódico exigirá entre 65 y 85 lpp. El papel no estucado, entre 100 y 135 lpp. El estucado mate, entre 133 y 170 lpp. En el estucado brillo, por su parte, se podrá emplear una lineatura de entre 150 y 300 lpi. Cuanto mayor sea el número lpi, mayor será la calidad de impresión.

Cada método de impresión, por su parte, pedirá también su particular lpp. Si el offset puede trabajar con hasta 300 lpi, el huecograbado sólo podrá hacerlo con lineaturas que oscilen entre los 120 y los 200 líneas por pulgada. La flexografía lo hará con tramas de entre 90 y 120 lpp y la serigrafía con lineaturas de entre 50 y 100 líneas por pulgada.

Para imprimirse mejor, estas líneas de punto están dispuestas en la imagen adoptando un ángulo determinado. En la impresión en blanco y negro, por ejemplo, este ángulo acostumbra a ser de 45%. Este ángulo y la apariencia de la trama vienen asignadas por el procesador de imágenes de trama (RIP). ¿Quiere decir esto que el diseñador debe despreocuparse de algo que la máquina ya asignará por su parte? De ninguna manera. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que en imágenes muy estampadas (como por ejemplo las que van destinadas a la impresión de un tejido) la combinación de imagen, líneas y ángulo puede dar como resultado un muy desagradable efecto muaré. Eso deberá tenerlo en cuenta un buen diseñador preimpresor a la hora de elaborar sus diseños.

Las diferentes siglas que se usan al hablar de resolución son las siguientes:

  • PPP (puntos por pulgada). Estas siglas sirven para describir la resolución de un dispositivo de procesamiento de imágenes tales como la impresora de escritorio o la filmadora. La impresora de escritorio oscila entre los 600 y los 1200 ppp. La filmadora acostumbra a trabajar con 2400 ppp o más.
  • LPI (líneas por pulgada). Con estas siglas se describe la frecuencia de puntos de medios tonos.
  • Ppp (píxeles por pulgada). Estas siglas describen la resolución de la imagen. En la mayor parte de las aplicaciones la resolución de la imagen es de 250 a 300 ppp. La regla general indica que la resolución de la imagen debe ser de 1.5 veces a 2 mayor que la impresión de pantalla, pero la convención común para impresión en offset suele hacer que las imágenes se guarden en 300 ppp.

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