Píxeles y escáneres

Procesos de impresión

Píxeles y escáneres

pixeles y escaneres

Cualquier imagen que llegue a nuestras manos, bien la hayamos obtenido de un escáner, bien de una cámara digital, bien de un CD cargado de imágenes o de un proveedor de fotografías cualquiera, estará formada por píxeles. Pixel es la abreviatura de “picture element”, la unidad más pequeña de información en una imagen digitalizada. Aunque a simple vista pueda parecer que, en la pantalla de nuestro ordenador, las imágenes muestran transiciones suaves de color, lo cierto es que basta con hacer un zoom sobre la imagen para comprobar cómo esos píxeles cuadrados de los que hablamos están ahí, como teselas de un mosaico, componiendo la imagen.

En tiempos pasados se utilizaban grandes cámaras para capturar imágenes, dibujos, transparencias (diapositivas) o ilustraciones pintadas. Camarógrafos altamente cualificados se encargaban de manejar estas máquinas, que en algunos casos ocupaban habitaciones enteras. El uso de filtros de color, máscaras y exposiciones diferentes servían para producir separaciones de color (una película o fotolito para cada tinta de impresión). El oficio requería años de experiencia y el cuarto oscuro era parte imprescindible de las artes gráficas. En la oscuridad de estos laboratorios tenían lugar los procesos de revelado y fijado de las películas. Estos procesos eran, podemos imaginarlo, bastante lentos y laboriosos.

La llegada de la digitalización al mundo de la imagen cambió todos los procesos de tratamiento de la imagen en las artes gráficas. El film dio paso a los píxeles y las cajas de CD comenzaron a ocupar el espacio que antes ocupaban grandes álbumes en los que se guardaban las imágenes originales y las películas extraídas a partir de ellas. El cuarto oscuro pasó a la historia y las viejas herramientas dejaron paso a otras nuevas.

El escáner

El escáner fue la herramienta revolucionaria que hizo que todo cambiara en las artes gráficas y en el proceso de la imagen para su posterior impresión. Estos aparatos siguen en manos de operarios altamente cualificados y que conocen al dedillo todos los entresijos del tratamiento de la imagen, pero los procesos, que antes eran lentos, se han acelerado de una manera radical.

Los primeros modelos analógicos de escáner utilizaban tubos fotomultiplicadores y disponían de un número impresionante de mandos y botones. ¿Su tamaño? Podía ser semejante al de un pequeño vehículo. ¿Demasiado grande? Sí, pero nada que ver con las antiguas y gigantescas cámaras. Estos escáneres eran escáneres de tambor y producían películas. El píxel todavía no había hecho su aparición. Éstos aparecerían en otra etapa de desarrollo, cuando la captura de la imagen ya se realizaba de manera digital y eso permitía el almacenamiento de la información de la imagen y su retoque digital.

La llegada del escáner de superficie plana y su progresiva mejora tanto en capacidades como en requisitos técnicos de uso fue el siguiente avance. Este escáner, sumado a la aparición de un programa de retoque y tratamiento de imagen revolucionario como fue Adobe Photoshop, condujo a un cambio importante en el trabajo de las separaciones de color. Los numerosos mandos de los antiguos escáneres de tambor dejaron paso a una serie de comandos en pantalla y a un abanico de cuadros de diálogos desplegables. La revolución de la imagen digital estaba en marcha. De repente, las personas que no tenían una idea clara de lo que era la separación de color de la imagen podían realizarla, desde la pantalla de su ordenador, de una manera sencilla.

Los escáneres de superficie plana han abaratado el proceso de separación de colores. Su modo de funcionamiento es mucho más sencillo que el de aquellos complejos aparatos de antaño. Actualmente, en la mayor parte de los trabajos de artes gráficas suele utilizarse el escáner plano de muy alta calidad. Estos dispositivos han sustituido a los escáneres de tambor al contar con dos factores a su favor: el coste y la rapidez. Los escáneres de tambor, sin embargo, se siguen utilizando en aplicaciones de gama alta, tales como fotografías de archivo de museos, films y libros y anuncios de alta calidad.

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